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Cualquier
acción sobre el liderazgo debe ser dependiente de una comprensión
de las peculiaridades de los centros docentes como organizaciones y
de una teoría del cambio educativo. A este nivel es que ha de
situarse adecuadamente el concepto de liderazgo educativo.
A
menudo, como es sabido, las mayores limitaciones que presentan las
teorías o propuestas del liderazgo provienen de haber transferido
estilos y modos, procedentes de otros contextos políticos,
económicos, administrativos…, ignorando sus características
especificas como organizaciones de formación.
A lo largo de
la vida profesional hemos sustentado una sola idea, un tanto
compleja, pero una sola, que puede expresarse como sigue:
El
desarrollo de la institución educacional contemporánea se basa en
la filosofía del cambio y se apoya en tres pilares fundamentales:
- El desarrollo de directivos, como condición necesaria y resultado del desarrollo institucional.
- El trabajo en grupos, como portador de creatividad, calidad y compromiso en las decisiones y las acciones.
- El liderazgo como la herramienta fundamental para el logro de los fines propuestos.
DIRECTIVO LÍDER
Autoridad
Oficial moral
Radica
en el origen de la autoridad de cada uno, ya que ella constituye la
premisa de la relación dominio- subordinación. La autoridad del
líder proviene siempre de aquellos con los cuales interactúa y con
quienes comparte su posición, normas y valores.
Es
autoridad moral. La autoridad del directivo proviene de los niveles
superiores en la
organización, en relación con el nivel que ocupa. Es autoridad
oficial.
Por
ende, podemos afirmar que el concepto de líder siempre implica la
existencia de un determinado vínculo entre una persona y otras,
caracterizado por la existencia de una ascendencia más o menos
estable del líder sobre esas personas y la cual resulta mayor que la
que posee cualquier otro miembro del grupo sobre éste.
Se debe
subrayar, además, que el atributo diferenciador en el líder, o sea,
su autoridad, proviene de un acuerdo voluntario y tácito entre éste
y los miembros de la agrupación. La condición de líder de un
determinado individuo dentro de un colectivo descansa en la autoridad
moral o real que éste ostenta ante el grupo. Por tanto, no tendría
sentido pensar que tal atributo puede ser adjudicado desde fuera o
auto adjudicado. Si los miembros del grupo vinieran obligados, de
alguna forma, a aceptar la autoridad, no estaríamos hablando de
líder.

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