El LiderazgoEducativo, debe de ser un Liderazgo Transformador
Cualquier
aprendizaje supone una ordenación de los datos y una coherencia
entre ellos. La visión del mundo del aprendiz se ensancha con cada
nuevo aprendizaje, desde la lectura, la escritura, la geometría o
una segunda lengua. Cada nuevo aprendizaje opera una especie de
cambio de paradigma. Hay aprendizajes que podemos denominar como mera
instrucción, que son un conjunto de habilidades teóricas y técnicas
que dotan al individuo de las herramientas básicas para desempeñarse
en la vida competitiva, y otros aprendizajes que podemos denominar
cultura, que hacen crecer la conciencia y esculpir integralmente al
ser humano.
El
líder/lidereza pedagógico/a, en sentido estricto, no puede
"enseñar" a otros –sobre todo a formarse culturalmente -
como se le podría enseñar a alguien a rellenar un formulario. Con
un simple discurso o sermón, rara vez convence a alguien para que
cambie sus paradigmas. La destreza de este tipo de líder pedagógico,
reside en la capacidad de convencer a las y los educandos a que
realicen la experiencia por sí mismos, convirtiéndose en ejemplo
viviente de libertad y energía, de compromiso y responsabilidad, de
guía y modelo para elevarse por encima de niveles rastreros hasta
grandes alturas mentales y espirituales.
En una
sociedad cada vez más cambiante, la educación tiene la imperiosa
necesidad de encontrar sus raíces espirituales, el sentido de su
destino y la dirección verdaderamente humana. Por eso resulta
imprescindible un cambio de paradigma donde exista un liderazgo
educativo que busque el apoyo y la camaradería de quienes piensan de
igual forma, en la esperanza de que cuando un grupo o una
colectividad se juntan en una búsqueda y un objetivo común, la
eficacia es mayor. Especialmente cuando cada persona encuentra su
puesto a partir de sus propios recursos. Esto quiere decir que el
verdadero líder educativo incentiva el poder de la vocación en sus
estudiantes, provocándoles una sensación grupal de destino, en el
cual sus acciones, según sus capacidades, siempre son significativas
e importantes en la consecución de un mismo propósito.
Un verdadero líder educativo es el que perturba nuestra seguridad, nos desafía, incitándonos a la exploración y animando el esfuerzo. El maestro transformante percibe cuándo el aprendiz está dispuesto a cambiar y ayuda a su discípulo a responder a necesidades más complejas, trascendiendo los antiguos moldes una y otra vez. El auténtico maestro es también un aprendiz, y es transformado por la relación de liderazgo que ejerce.



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